La información sanitaria está fragmentada entre sistemas, documentos y equipos, mientras la demanda y la capacidad cambian cada día. Una gran parte del tiempo profesional se pierde localizando datos, preparando documentación y coordinando tareas.
- Esperas, citas y capacidad difíciles de coordinar.
- Carga administrativa y documentación no estructurada.
- Información dispersa entre episodios, unidades y aplicaciones.
- Necesidad de privacidad, seguridad y trazabilidad reforzadas.
- Riesgo elevado en cualquier recomendación clínica.